Una de tantas

Salí de la escuela dispuesta a irme por el camino que he amoldado a mis pies, pero la Música tomó mi mano y me guió por otro rumbo, uno olvidado que me recrearía viejas emociones, yo no me opuse y la seguí dócilmente. La Melancolía nos alcanzó y nos pidió que la dejáramos acompañarnos, yo accedí, era un bonito día para estar con ellas, soleadamente solitario.

Llegamos al rumbo planeado y nos encontramos al Recuerdo trepado en un árbol arrojando jacarandas al suelo, al verme, bajo con alegría y comenzó a dar vueltas a mi alrededor mientras yo continuaba caminando abrazada a la Melancolía.

En poco tiempo los juegos del Recuerdo se fueron convirtiendo en tortura para mi, en momentos se trepaba a mis hombros para que lo cargara, en otros me jalaba para que corriera o diera vueltas con él, si lo ignoraba me pellizcaba o tomaba una varita para picarme las costillas, y si buscaba la protección de la Melancolía era peor, me empujaban contra uno y otro mientras reían a carcajadas, y si gritaba o daba muestras de fastidio lo hacían con más fuerza, la Música sólo miraba sin hacer nada, jamás la odie como entonces, me había engañado, ella fue quién me llevó a esa situación y aún no entiendo por qué.

Al llegar al metro universidad me sentí estúpida por haberme dejado llevar por la Música y dejar que la Melancolía nos acompañara, y comencé a pensar la forma de deshacerme de ellas y del Recuerdo, pero mi atención se desvió al ver al Amor y al Odio copular sobre uno de los torniquetes, parecían dos bestias en pendencia, su maestría de revolcarse sobre sus fluidos sin caer me sorprendió, … y me hirió.

Mientras ellos escrutaban sus cuerpos y estrujaban sus idénticos sexos, un abismo caótico se expandía de mi corazón a mi razón, cómo dos quimeras antagónicas pueden unirse de esa forma tan soez?

Quise separarlos, ordenar mi entelequia … entré en ansiedad, qué pasa aquí?… qué sucede con ellos? … tranquila … tranquila … no me toques! No me toque!! La Melancolía notando mi agitación trato de tranquilizarme pero la empuje contra el suelo y entré corriendo, escuché sus risas mientras bajaba las escaleras y me refugie bajo un mapa con líneas de colores.

Fantasmas reflejados en el suelo revoloteaban a toda prisa de un lado a otro zumbando como moscas alrededor del excremento … levante la mirada y miles de bultos grises eran tragados y vomitados por monstruosas serpientes naranjas … todos y todo pasaba muy rápido, y como un encantamiento mis ojos se clavaban en ellos y trataban de seguirlos a cada uno a la vez, pero cada vez eran más, … cascadas de zumbidos grises erupcionaron de las escaleras y las serpientes dejaron de tragar, sólo llegaban a expulsar … de pronto me vi hundida en una enorme aglomeración, levanté la cabeza para respirar, parecían enormes y horribles árboles que habían crecido a mi alrededor … volteé hacia la calle para sentir un poco de alivio, pero en cambio encontré la mirada de un sol rojo que secaba el viento … me sentí atrapada, acalorada, asfixiada, asqueada y desesperada … me levanté dispuesta a caer bajo una serpiente y terminar con el infierno, pero la Música me sostuvo por el brazo, traté de desasirme pero ella me abrazó y con la voz quebrada me pidió perdón. Caí al suelo, bajo el mapa con líneas de colores, y comencé a llorar, los bultos se fueron y sólo quedaron flotando inofensivos y silenciosos ojos, alguien preguntó por mi bienestar y yo subí con indiferencia a un vagón.

La Música se sentó frente a mí, sentía su mirada pero yo sólo me abstuve a ver pasar las luces del túnel mientras la verdosa enajenación resbalaba con el sudor de mis manos, un tenue dolor de cabeza me hizo percatarme de mis orejas, la música se había ido, sólo quedaba en mi cabeza el vago zumbido de la resaca.


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