Regalo

Una noche mire por la ventana y vi su rostro. Con un soplo secó mis lagrimas y basto una sonrisa suya para que mi corazón se reanimara, quise acariciar sus mejillas pero mis dedos no la alcanzaron, era pequeña y no sabía que podía volar. Recogí mis dedos en un puño y golpeé la orilla del balcón, supuse que era insignificante e indigna de su amor, pero ella tomó una estrella, la envolvió entre nubes y me la mandó con el viento. Alcé la mirada y vi aquel gran regalo acercarse a mi, por un momento sentí miedo de recibir esa inmensidad en mi pequeño hogar, pero mi emoción era más grande.

Como arte de Escher el regalo empequeñeció conforme se acercó. Una pequeña mota celeste se posó sobre mi mano izquierda, contuve la respiración temiendo que con el mínimo soplo la mota volara y se alejara como una pluma. Con los dedos, … o más bien con las uñas desenvolví aquella gracia y un brillo hermoso iluminó mi rostro, éste se elevó hasta mis ojos, se acercó y se desmoronó en polvo dorado sobre mi nariz. Un calor suave comenzó a invadir mi cuerpo y unas lagrimas rodaron lentamente sobre mis mejillas …
Cuando abrí los ojos ya había amanecido, y ella, mi hermosa Luna se había ido, me levanté y fui rápidamente hacia el espejo, no había rastro del polvo de estrella pero tal vez había algo en la cama, así que regrese corriendo y mis ojos se abrieron con gran alegría al ver una hermosa cobija de nube lunar.

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